martes, 6 de diciembre de 2011

¿Fui, soy o seré?

¿Hasta qué punto la inercia que generaron tus decisiones pasadas es el motor que impulsa tu vida actual, afectando las decisiones que ahora eres capaz de asumir?

¿Hasta qué punto lo que fuiste impide que pongas freno a la inercia y evita que hoy seas alguien distinto?

En nuestra infinita ignorancia es asombroso darse cuenta con cuanta ligereza podemos llegar a tomar decisiones que de una u otra forma regirán el destino de nuestras vidas, para bien o para mal. Nada es gratuito, todo tiene un costo.

Cada cosa que hacemos tiene una causa y un efecto, muchas veces no sabemos la causa y actuamos creyendo saber las consecuencias, sin embargo creo que la mayor parte del tiempo es al revés, sospechamos las causas, pero aun cuando creamos entender las consecuencias, la vida se encarga de mostrarnos que en realidad hay una razón por la cual nuestra existencia es muy corta, no tenemos ni la más remota idea de cómo nos va a afectar en los próximos 5, 10, 20 o 30 años lo que hagamos hoy.

Quizás nuestra existencia sea corta para que no perdamos mucho tiempo en planificarla o para que no perdamos tanto tiempo en arrepentirnos por aquello que ya hemos hecho. Probablemente nunca debamos arrepentirnos demasiado de nuestras decisiones, hay que aprender a vivir con ellas porque lo único que existe es el presente, el pasado es lo que te hizo la persona de hoy, y el futuro es algo que se forja con tus acciones de hoy.

Quizás la mejor política sea arriesgarse a actuar en base a lo que creas que te hará feliz hoy, cuando tienes control sobre tus acciones y no son ellas las que te controlan a ti. Sé que  es más fácil decirlo que hacerlo, pero al menos pensar en ello ya es un avance en la dirección correcta.

jueves, 1 de diciembre de 2011

Bicho raro

Te das cuenta que eres un bicho raro cuando:
  • Escuchas a tus compañeros de trabajo hablar de futbol sin entender de quien rayos hablan.
  • Los escuchas organizar asados y tomateras sin que te den ganas de unirte.
  • Escuchas comentarios machistas y sientes vergüenza ajena.
  • Escuchas comentarios feministas y sientes vergüenza ajena.
  • Te hablan de farándula y no sabes quién se metió con quien, cuando, ni porqué.
  • Escuchas a tus amigos hablar de religión y piensas "No thanks, been there, done that".
  • Escuchas a conocidos hablando de sexo o fantasías y nuevamente piensas "Been there, done that".
  • Escribes frases en inglés asumiendo que cualquiera va a entender.
  • Tus mejores frases son copiadas de sitcoms o películas.
  • Los únicos que entienden esas frases son tu círculo más cercano.
  • No te creen que no veas Morandé con Compañía porque lo encuentras rasca.
  • Notas que todos se derriten por una rubia mientras que tú la preferirías morena.
  • Al conocer gente nueva y decirles en qué trabajas ellas te comentan "Pero eres simpático, no pareces programador"
  • Al dar a conocer tu sensibilidad artística a tus nuevas amigas te dicen "¿En serio?, y porqué eres programador?"
  • Te das cuenta de que casi no tienes amigos pero te sobran las amigas.
  • Te das cuenta que te casaste con tu mejor amiga y después de 15 años sigues con ella.
  • Le presentas tus nuevas amigas a tu esposa.
  • No te sirven todas las micros.
  • Prefieres a una mujer simpática con buen cerebro antes que un buen cuerpo sin nada de cerebro.
  • Te gusta Sepultura y Korn tanto como te gusta Lady Gaga y Paramore.
  • Tu poema favorito es "Reir Llorando" de Juan de Dios Peza.
  • Escribes todo esto en un Blog pensando que quizas alguien te entenderá a cabalidad cuando la mayor parte del tiempo ni siquiera tú te entiendes bien.

"La vida del artista"

Esta mañana me puse a pensar en lo difícil que debe ser la vida de algunos escritores, lo complejo que debe ser en algunos casos encontrar un sano equilibrio entre lo que deben hacer y lo que realmente quieren hacer...
Mis amigos más cercanos ya están bien enterados acerca de mis aspiraciones literarias, jejeje, estoy escribiendo una novela, la qué empecé a escribir hace unos 10 años, pero por circunstancias varias dejé de escribir (algunas de esas circunstancias tienen nombre y apellido, ya que la paternidad no te deja mucho tiempo para el "ocio", al menos en la etapa más temprana).

El asunto es que ahora que retomé la escritura y me he dado cuenta lo importante que es tener tu tiempo y espacio para poder crear una historia, para poder verter en párrafos ese mundo que estas imaginando. En cierta forma cuando estas escribiendo debes saltar a ese mundo, debes entrar en la fantasía que estas narrando, el problema es que cuando estás ahí no quieres salir hasta saber cómo termina la historia.

Es difícil que alguien más te entienda si parte del proceso creativo implica que dejes de comunicarte en el mundo real, porque estás absorto mirando al mundo imaginario que vas creando, en el cual tú eres Dios. Debo admitir que no deber ser fácil tampoco para quienes conviven con un escritor (yo mismo he llegado a estar sentado 3 horas seguidas escribiendo, y durante ese tiempo soy un zombi, ya que mi mente no está aquí, está en ese otro mundo imaginario).

Imagínense que acaban de ver la mejor película de sus vidas, y no tienen con quien comentarla... o que han sido los primeros en enterarse de la noticia del año y están encerrados en una habitación vacía sin un teléfono a la mano...
...es algo bien parecido a eso lo que a ratos se siente cuando te falta el tiempo para escribir, porque sólo tú conoces la historia, esta toda en tu imaginación y sin embargo no puedes compartirla con nadie más hasta que termines de escribir todo el libro.